
En algún momento las "tribus urbanas" aparecieron como un fenómeno raro, pero simpático...
En algunos casos no eran algo nuevo, sino más bien algo que tomaba ahora más visibilidad, caso los "góticos" o "darks", los "punks" y los "hippies modernos".
Otros existían también desde hace tiempo, pero de algún modo se institucionalizaban, como los "skaters" y los "rollingas".
Pero el fenómeno implicó también el nacimiento de algunos grupos nuevos, como los "floggers" o los "emos".
Mientras los "floggers", nacen del culto a la fotografía y del uso de sitios de fotos en Internet o "fotologs" para expresarse, los "emos" acusan tener una sensibilidad especial que se manifiesta a través de signos externos muy marcados, sobre todo en la forma en que se visten, caminan o se peinan.
Con el surgimiento de todos estos grupos aparecieron también los primeros problemas...
Disputas territoriales e intolerancia llevaron a enfrentamientos que los pusieron en los noticieros de TV y en las tapas de los diarios: "Se pelean!. ¿Quiénes son?. ¿Que hacen?".
Y lo que empezó como una investigación periodística fue, poco a poco, migrando hacia una suerte de "marketing de las tribus urbanas", en donde los que lograron destacarse del resto y adquirir una fuerte imagen pública fueron los "floggers".
Esta "tribu" tuvo muy rápidamente un líder, "Cumbio", una chica de 17 años que, en pocos meses, visitó los programas de Mirtha Legrand, Susana Giménez y Marcelo Tinelli, fue tapa de la revista Rolling Stones, firmó un interesante contrato publicitario para ser una de las caras de Nike, comenzó a cobrar para ir a los boliches y saludar a sus seguidores y, finalmente, escribió su propio libro, al que tituló "Yo Cumbio"...
Hoy "Cumbio" es un personaje tan relevante para cualquiera que tenga entre su tárget a adolescentes menores de 18 años, como puede haber sido en su momento Nicole Neuman.
Si bien Nike fue el primero en mirarla, hoy ya tiene "representante comercial" y tratos con marcas como Converse, Kodak, Terra, John Cooke y Levi's.
Marketing del bueno...
Para saber un poco más de todo esto, compré el libro "Yo Cumbio", lo leí y confieso que me generó sensaciones encontradas...
Me gusta por ejemplo que reivindique su pasión por el chocolate y que diga sin miedo que está muy contenta siendo "un poco rellenita". En esta época en que la bulimia y la anorexia hacen estragos entre los adolescentes, es bueno que algún "referente" (¿estará bien llamarla así...?) muestre que el cuerpo perfecto es el que uno tiene y tiene que cuidarlo...
No me gusta que para contarnos su relación con su novia, Marulina, de 15 años, relativice el tema de la identidad sexual: "Tengo novia, y tengo amigas que tienen novia, y amigos que tienen novio, y anmigos que tienen novia". No soy de los que se asustan porque una chica sea bisexual o lesbiana, pero de ahí a que nuestro "nuevo referente" transmita a sus seguidores que "está todo bien" y "que todo es lo mismo", me parece que hay alguna diferencia...
Pero resulta que cuando me preparaba justamente para este post, surgió una novedad: Nota en tapa del diario La Nación, que sigue en 2 páginas enteras (tapa incluida) del suplemento "Enfoques", titulada "
Floggers: blanco de la intolerancia".
La leí y llegué a la conclusión de que estamos frente a dos temas diferentes.
Uno de ellos es más o menos el que ya tenía claro mientras miraba todo esto de las "tribus urbanas" y del predominio mediático de los "floggers" sobre el resto.
Más allá de la existencia real de estos grupos, hay grandes marcas que ya pusieron a disposición de este fenómeno su experiencia y sus recursos de marketing.
Los menores de 18 años son un mercado enorme y hay que buscar con quién ganárselo. Me parece que los elegidos para cumplir esa tareas fueron los "floggers" y su líder, "Cumbio"...
El otro es que hablamos de chicos y de conductas de chicos, cuando en realidad deberíamos hablar de los padres, que son o somos los grandes ausentes en este asunto.
Debo ser ingenuo, pero no se me ocurre que ninguno de mis 6 chicos (tres son ya técnicamente "teenagers") pueda aparecer vestido como "dark", como "hippie moderno" o "se haga emo", sin que yo pueda por lo menos tratar de averiguar lo que está pasando!.
Y si pasa no me imagino que yo pueda tener "la apertura mental" como para facilitarle los recursos para que se compre los atuendos con que se visten, ni para dejarlo salir libremente y deambular por ese mundo de "tribus urbanas" en donde las peleas están a la orden del día, incluso con algún muerto...!.
¿No les pasa lo mismo a otros padres?.
¿Por qué no pasa (porque evidentemente no pasa...) con los padres de "góticos", "rollingas", "hippies modernos", "floggers" o "emos"???.
No nos metamos con el tema del marketing, que tiene sus complejidades y en donde muchas cosas son opinables.
Pensemos solamente en el tema de los padres. ¿Qué está pasando?
Porque como dije en el título, "el tema no son los 'floggers', somos los padres"...