Los países de América Latina gastamos en el año 2008, nada menos que U$S 47.200 millones en la compra de armas.
Es casi el doble de lo que se había gastado en eso mismo hace apenas 5 años.
Es más o menos lo mismo que los que gastamos el año pasado en educación.
Tengo dos preguntas.
La primera tiene que ver con la necesidad de hacer semejante gasto: ¿Contra quién estamos peleando?.
La otra está relacionada con su racionalidad: ¿Ya hemos solucionado toda esa enorme cantidad de problemas que tenemos, y que son sin duda más urgentes que la compra de armas?.
Si uno va al detalle de esos U$S 47.200 millones gastados en armamento, no pude menos que agarrarse la cabeza.
Venezuela le compró cazas Su-30, aviones de transporte Il-76, aeronaves cisterna Il-78, submarinos Kilo y helicópteros mi-28, a Rusia, a Bielorrusia, a China y a España.
Chile compró en Alemania, en Francia y en Holanda, tanques Leopard II (como el de la foto de este post), submarinos equipados con dispositivos de disparo de misiles, y aviones F-16 con sistemas de misiles aire-aire de alcance medio.
Perú compró en Rusia, en Francia y en Italia, aviones Mig-29 rusos, aviones Mirage 2000, y fragatas lanzamisiles.
Colombia le compró a España carros de combate, piezas de artillería y aviones de transporte.
Hasta se ha comprado tecnología para la fabricación de armamentos.
Fue Brasil, que utilizando el conocimiento desarrollado por Francia, empezó a construir el primer submarino nuclear que tendrá la región.
¿Nos estamos preparando para la tercera guerra mundial?.
¿Necesitamos todo eso?.
Entiendo el caso de Colombia, en donde la lucha contra la "narcoguerrilla" es sin cuartel y en plena selva, por lo que es necesario contar con equipamiento y tecnología de última generación para los enfrentamientos.
En el resto de los países, creo que no.
Problemas graves y crecientes como el narcotráfico o el tráfico de personas, ameritan inversiones para equipar fuerzas de control y de seguridad que sean eficientes para combatirlos.
Pero eso no significa gastar casi U$S 50.000 cada año.
Lo mismo ocurre con las potenciales disputas territoriales que existen entre países de la región.
Colombia y Venezuela se pelen por territorios fronterizos, y Chile, Perú y Bolivia se llevan francamente mal por la imposibilidad de los bolivianos de contar con una salida al mar, por citar solo dos ejemplos.
Pero para solucionar esos conflictos por una vía pacífica, es que existen organizaciones como la OEA, UNASUR y tantas otras.
¿O vamos a usarlas solamente para condenar a los Estados Unidos por cada cosa que haga o deje de hacer, y para reivindicar al régimen cubano?.
Sería interesante que el tema de la compra de armamentos ocupe alguna vez la agenda en alguna de las reuniones que tiene esta gente, donde muchas veces (demasiadas...) se discute acerca del sexo de los ángeles...
Y no se olviden: no somos ricos...
Termino con algo que me llamo la atención.
Revisando este tema, es posible encontrar muchas críticas a quienes pensamos que se está gastando mucha plata en armamentos, que es una locura endeudarse para eso, y que, si tuviéramos la plata, debería usarse para otras cosas.
Leí, entre otras cosas, sobre el avance de "la estructuración de un posible eje del mal en la región", y de la importancia de no "hacerle el juego a los medios de comunicación interesados en mostrar que es innecesario de apostar por una mini carrera armamentista".
No fue mi amigo Bush el que lo dijo. :-)
Pero me parece que están "cazando brujas".
Nuestra "gran guerra" es contra la mortalidad infantil, contra la desnutrición, contra el analfabetismo, y contra la falta de trabajo.
Invertir los casi U$S 50.000 millones que hoy se destinan a la compra de armamento, en estos problemas sociales graves, no nos va a convertir en una región más insegura, sino en una región más rica.






























