15 marzo 2011

EL DEBATE SOBRE LA LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS


El alcoholismo produce enfermedades, es causa de accidentes en los que muere gente y genera todo tipo de dramas sociales. El tabaquismo produce una incontable variedad de tipos de cáncer no sólo a los fumadores, sino incluso a las personas que están cerca de ellos cuando fuman. La adicción a las apuestas y juegos de azar ha sido causa de asesinatos, suicidios y rupturas familiares. Sin embargo la comercialización, venta y consumo de vino, ron o vodka no está prohibida, como tampoco lo está producir, vender o consumir cigarrillos, ni operar casinos o jugar a la quiniela. En todos estos casos, lo que ha se ha hecho es establecer reglas estrictas, de modo tal que uno pueda tomarse un vaso de vino, fumar un cigarrillo o sentarse en una mesa de punto y banca en un casino, sin que ello implique violar la ley. Lo que es ilegal son ciertas conductas. Cito algunos ejemplos. Si uno toma 4 copas de vino en una comida, no puede manejar. Si uno quiere fumar, debe hacerlo en lugares que estén habilitados a tal fin. Si uno opera un casino, no puede dejar entrar a un menor. O si uno quiere jugar a la ruleta, debe someterse a las normas de admisión del casino y respetar los topes de las apuestas.

Ahora sobre lo que se ha empezado a debatir es sobre las drogas. Y yo me pregunto, ¿por qué con las drogas se adopta una actitud distinta, si la drogadicción es un flagelo tan grave como el alcoholismo, el tabaquismo o la adicción al juego?

La historia de los intentos de prohibir el alcohol es bien conocida, ya que el periodismo, la literatura, la TV y el cine han difundido de manera vasta y muy precisa el período que va desde 1919 hasta 1933, más conocido como “los años de la Ley Seca”, durante los cuales estuvo prohibida la venta de alcohol y se produjo un mítico enfrentamiento entre el jefe de la mafia norteamericana, Al Capone, y Eliot Ness, el líder de un grupo de agentes federales conocido como “Los Intocables”. El resultado fue que la prohibición fracasó.

También la historia de los intentos de prohibir el tabaco se ha convertido en una leyenda, que se remonta al año 1839, cuando el Emperador de China prohibió el consumo de opio que los británicos y los franceses llevaban a ese país desde la India, iniciando lo que se conoció como “la Guerra del Opio”. La prohibición también fracasó, pero dio origen además a la rebelión Taiping, a la rebelión de los Boxers y a la caída de la Dinastía Qing, episodios de gran relevancia en el posterior desarrollo del país más poblado del mundo.

El caso de las apuestas y juegos de azar no es exactamente igual a los casos del alcohol y el tabaco, pero no por eso es menos interesante. La ruleta por ejemplo, tiene su origen en la entonces República de Génova, en el siglo XVI, cuando para la elección del Consejo Mayor del Estado se ponían unas bolas con los nombres de los candidatos en una caja, en cuyo fondo había tantos agujeros como plazas disponibles en el Consejo. Las bolas que quedaban en los agujeros indicaban quiénes lo integrarían. El bingo en cambio nace en los EE.UU., más precisamente en la localidad Jacksonville, en el año 1929, cuando un vendedor ambulante comienza a promoverlo entre la gente, tal como lo conocemos hoy, aunque usando arvejas o “judías” (“beans”, en inglés) para marcas los números que iban saliendo. El que completaba su “cartón”, debía gritar “¡bean, oh!”. Pero más allá de las anécdotas, las apuestas y juegos de azar siempre han sido objeto de controversias y hoy lo siguen siendo. En la actualidad, las apuestas y juegos de azar son legales en ciertos lugares, fundamentalmente cuando contribuyen con el negocio del turismo. Las apuestas y juegos de azar online en donde se apuesta o se juega por dinero son este momento objeto de análisis y son muy contados los casos en que la ley los permite. Pero es una situación transitoria, ya que no está en el espíritu de los reguladores prohibirlos, sino asegurar la posibilidad de controlar de un modo efectivo que las normas que se dicten para reglamentarlos sean cumplidas.

¿Qué está pasando mientras tanto con el problema de las drogas? Nada realmente. Más de 170 países han firmado declaraciones que no son más que declamativas. Cada año se gastan cientos de miles de millones de dólares en “combatir el tráfico de drogas”, sin que el tráfico de drogas disminuya. Cada año muere más gente por efecto de las drogas, pero el 80% de esas muertes se deben a que en el mercado ilegal no es posible orientar al que consume sobre los riesgos de hacerlo y sobre datos más técnicos como las dosis y los controles de calidad indispensables para evitar intoxicaciones. La verdad es que se podrían hacer cosas mucho más efectivas y gastar mucho mejor esa plata. No entiendo por qué la sociedad está contribuyendo a que los jefes de los carteles de drogas se hagan ricos, cuando tan bien le ha ido evitando prohibir pero regulando estrictamente el consumo de alcohol, de tabaco o las apuestas y los juegos de azar.

¿Quieren que le diga lo que pienso? ¡Somos una sociedad pacata e hipócrita...!

Al que le interese el tema, le recomiendo leer un muy buen artículo del Premio Nobel de Economía, Gary Becker (que vendrá a Buenos Aires en unas semanas), titulado “Es hora de acabar la guerra contra las drogas”.

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4 Comentarios / DEJÁ EL TUYO:

Mariano Bronenberg dijo...

Solamente propongo una reflexión sobre este tema. Es probable que un alcohólico ponga en riesgo o termine con su vida o la de otros como producto de su adicción. Un fumador atenta contra si mismo y agrede a quienes están en su entorno y, en general, no va más allá de ello. El ludópata también se autoagrede y eventualmente perjudica a sus allegados (familiares, socios, empleadores), pero en el marco legal su dependencia genera impuestos con lo que se "sociabiliza" por cuenta del juego.

El bebedor, el fumador, el jugador y el drogadependiente poseen espacios de contención y terapia, públicos y privados.

Sin embargo, de todos ellos, el que está más próximo al delito y es capaz de robar y asesinar por una dosis (legal o no), es el consumidor de drogas. No digo que el resto no pueda delinquir como consecuencia de su adicción. Pero, aunque no me gusta ser autoreferencial, diré que he sido fumador compulsivo de hasta 100 cigarrillos diarios y jamás se me ocurrió robar o matar para conseguir algunas pitadas. El drogadicto es capaz de robar o matar si le falta sus dosis o bajo sus efectos.

Creo que en ese punto estriba la diferencia: en el grado de gravedad con que impacta -o puede hacerlo-, sobre el conjunto social.

Sebastián Tedesco dijo...

No pensas que esta relación entre drogas y delincuencia esta precisamente relacionada con el tema de la prohibición de las mismas que obliga a los consumidores a vivir esa realidad en la marginalidad y relacionarse con delincuentes para obtenerlas?

Mariano Bronenberg dijo...

No Sebastián, no lo creo porque las drogas, en general, te hacen perder el sentido de la realidad y de la diferencia entre lo que está bien y lo que no. El juego también tiene un circuito delictivo, pero hasta el ludópata más recalcitrante mantiene conciencia de sus actos, aunque no pueda controlarse.

Aun si las drogas se vendieran en farmacias, quioscos y supermercados, habría quienes no tendrían dinero para comprarlas y serían capaces de robar o matar para conseguirlas. A menos que a algún alma caritativa entienda que, además, el estado deba brindarlas por cuenta de los fondos de los contribuyentes.

Anonymous dijo...

Las drogas te hacen perder el sentido de la realidad de la misma forma que el alcohol. Me parece también que generalizar en la categoría "drogas" a todo lo que hoy en dia esta fuera de la legalidad es una generalización muy distorsionante; no es lo mismo el paco que la cocaina que la marihuana, que los acidos, etc.
El caso de la marihuana es especialmente paradójico ya que comparada con el alcohol es mucho mas "blanda".... por ejemplo:
- No hay casos en el mundo de muerte debido al consumo de marihuana (no podes tener una sobredosis)
- No te pone violento como el alcohol
- La dependencia es psicologica y no fisica (como el Viagra)

Y muchas cuestiones mas. Yo creo que al final la cuestion es el potencial de abuso de las personas, o sea, me parece que "demonizar" o catalogar a las sustancias como "buena" o "mala" es un error gravisimo. Lo bueno o malo esta en las personas y su potencial de abuso.

Un muy buen ejemplo es el del vino: El vino es bueno o malo? No es ni bueno ni malo...si te tomas una copita todos los dias es bueno, te ayuda en temas cardiacos, antioxidante, etc. Si te tomas tres botellas al dia es malo y te moris de cirrosis....

Si toda la inversión que hace en tratar de combatir las sustancias se usaran para mejorar la salud mental no tendríamos ningún problema y ademas seguramente seriamos una sociedad mejor.

Al final lo único que hacemos es esquivarle el bulto y en vez de ocuparnos de nuestros demonios internos los proyectamos hacia afuera asi no nos tenemos que hacer cargo de nada. Siempre es mas facil que la culpa sea de las drogas, del gobierno, del vecino, etc.

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