15 noviembre 2008

¿ESTAMOS VOLVIENDO LOCOS A NUESTROS HIJOS?

Hace tiempo que tengo la sensación que estamos volviendo locos a los chicos con tantas presiones. Me preocupa que por tratar de prepararlos lo mejor posible para el futuro, los estemos cargando de cosas que les impidan vivir como corresponde etapas tan especiales como son la niñez, la adolescencia y la juventud.

Este fin de semana leí en la revista Para Ti una nota que me interesó mucho. La escribe Daniela Fajardo a quien no conozco, habla justamente sobre eso y tiene el valor agregado de citar opiniones de especialistas tanto del país como extranjeros.

Me pareció interesante que el tema sea abordado a partir de dos libros muy bien conceptuados sobre el tema: "La Sociedad de los Hijos Huérfanos", de argentino Sergio Sinay, y "Bajo Presión", del escocés devenido en canadiense Carl Honoré.

Honoré es muy preciso al afirmar que "el estrés infantil ha aumentado de manera peligrosa incrementando enfermedades psicológicas debido a la presión social para que sean perfectos y siempre felices" y destaca que "los chicos de hoy están más obesos, miopes, deprimidos y más medicados que cualquier generación anterior".

Sin embargo, lo que más me impactó fue su teoría de que "Se está perdiendo la magia y el placer de ser niños y de ser padres." y de que de algún modo "hemos profesionalizado la paternidad". Aterrador...

El enfoque de Sinay poné más énfasis en la actitud de los padres: "Los chicos hoy nacen con la agenda bajo el brazo y no tienen un minuto libre para ser chicos. Y esto tiene que ver con autoexigencias de los padres, con la culpa por la creciente ausencia en las funciones paternas. Creen que la ausencia se puede reemplazar si uno deja al chico en muchas manos supuestamente expertas, como el profesor de inglés, el de tenis o el terapeuta".

Honoré, pese a orientarse más hacia la presión social, coincide también con la visión de Sinay y afirma que "los padres abruman a los chicos con expectativas académicas, deportivas y artísticas, quieren que sean los mejores para poder estar orgullosos de ellos, que aprendan inglés, que sean nuevas estrellas del fútbol y, al mismo tiempo, que vivan seguros".

¿Cuál la consecuencia de esto?. Justamente lo que comentaba al principio que me preocupa y lo que me llevó a prestar atención a la nota de Para Tí: chicos que por el exceso de exigencias terminan no disfrutando lo que hacen, chicos que sienten como un fracaso no haber podido cumplir con la expectativa impuesta por un padre, chicos que no saben leer, chicos que no saben "no hacer nada", es decir sentarse a pensar, a contemplar lo que los rodea, a descubrir ruidos, olores, colores...

Coincido con Sinay cuando afirma que los chicos "tienen que volver a casa con las rodillas raspadas, aparecer con la remera rota, y con la hazaña de haberse trepado a un árbol, o haber hecho de un pedazo de hoja de diario una pelota para jugar”.

Si eso es lo que hacíamos nosotros!.

Creo, como señala Honoré que es bueno “desacelerar el ritmo, rebajar la tensión y la angustia, prescindir de la competitividad y crear espacios existenciales y relaciones donde sea posible la vida inteligente, emotiva y propia".

¿Acaso nosotros no contábamos con eso, recreado por nuestros padres?!.

Me preocupa lo que cuenta la Dra. Felisa Lambersky de Widder, médica pediatra e integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina, cuando dice que algunos chicos "rinden y se adaptan a las exigencias, no piden, no lloran, no reclaman, pero a la larga también les genera problemas”, y cuando destaca que a la larga “estos chicos, generalmente, se fracturan, tienen anginas repetitivas, fobias escolares o regresiones y tristeza”.

¿Por qué?. ¿Es necesario?.

¿No será hora, como dice Honoré, de "pensar en todo lo que hacemos en el día y preguntarnos si vale la pena"?. ¿No será tiempo de terminar con ese mito que hace del éxito y de la felicidad casi sinónimos, para concentrarnos en la felicidad, que constituye en sí un verdadero éxito?. ¿No será tiempo vivir haciendo menos cosas y pasar más tiempo jugando con los chicos?.

Personalmente no quiero hijos perfectos y exitosos. Tengo 6, 4 mujeres y 2 varones, y aspiro a que sean felices. Que sepan disfrutar de un buen libro. Que valoren el paseo por un jardín a última hora de la tarde. Que pasen tiempo con sus hijos y con sus padres porque les gusta hacerlo. Que sean personas buenas y justas. Y que marquen ellos mismos la medida del éxito personal allí donde se desarrollen profesionalmente o donde quieran llevar adelante algún emprendimiento personal.

Hace algunos años no creía que esto fuera algo complejo y casi inalcanzable. Hoy suena muy complicado. pero justamente por eso hay que intentarlo!.

14 Comentarios / DEJÁ EL TUYO:

Anónimo dijo...

No hay que proponerse que sean felices, que no se aturdan, que sepan frenar y gozar. Hay que darles el ejemplo.
"Los chicos aprenden lo que viven"

Juanqui dijo...

Estimado amigo anónimo:
Gracias x tu comentario!.
Coincido parcialmente.
Definitivamente creo en el ejemplo como una forma de educar. La frase "Los chicos aprenden lo que viven" se refiere de nuevo al ejemplo.
Sin embargo hay diferentes planos en los que uno educa.
En lo que se refiere a valores y conductas, claramente las vivencias son la mejor herramienta. Ahí no sirve la inconsistencia entre lo que se dice y lo que se hace.
En la formación eminentemente práctica es donde se producen los problemas de los que habla la nota.
Ahí no hay ejemplos que valgan, sino actitudes que deberían impactar positiva y no negativamente en los chicos.
Muchos saludos!.
JCL

Anónimo dijo...

A ver si razonamos y nos sinceramos juntos. Podemos pontificar respecto del efecto docente de nuestras conductas de padres pero, si los subimos al ritmo frenético de correr tras los parámetros de la tilinguería de cierta pseudo clase alta (colegios de tiempo super completo); fines de semana largos, vacaciones y feriados de acá para allá y grupos de pertenencia repletos de actividades (que no brindan espacio para "ser" sino q requieren de uno solamente "estar") ¿de qué "ejemplar" ejemplo hablamos? Si transitamos derechito x la hipocresía de un constante doble discurso sobre ser profundos mientras se transpira y se infunde superficialidad ¿x qué sorprende el resultado? Si manejamos x la ruta 2 ¿ud se asombraría de llegar a Mar del Plata, señor Lynch?
"Los niños aprenden lo que viven"

Juanqui dijo...

Gracias x su comentario!.
Definitivamente si manejamos x la Ruta 2 lo más probable es que lleguemos a Mar del Plata.
Respecto de los ejemplos, creo que más allá de la forma del planteo no puedo no coincidir con usted.
"Subir" a los chicos a un ritmo frenético y tilingo es posiblemente algo típico de quien además le pedirá y le exigirá a su hijo que haga muchas cosas, que las haga muy bien y que no acepte otra posibilidad que la de tener éxito.
En donde no hay que caer en estereotipos ya muy trillados es en lo que se refiere a temas como colegios, vacaciones o "grupos" intrínsecamente superficiales.
En todos los casos hay gente hipócrita, pero también los hay honestos y valiosos.
De nuevo, gracias x escribir.
JCL

Anónimo dijo...

Juan Carlos muy buena nota la verdad es que nunca pensé leer algo así en tu página ya que lo poco que he leído siempre fueron temas especificamente políticos.
De ahora en mas voy a entrar mas seguido a tu página porque se que no solo voy a encontrar temas de índole políticos sino también familiar.
Mis felicitaciones por lo escrito y muchas gracias por contribuir a la difícil tarea de educar diariamente a nuestros hijos.

Un abrazo

Julio Figueroa
Julio Figueroa

Juanqui dijo...

Gracias Julio x tu comentario!.
La verdad es que notas de opinión sobre temas políticos publico poco y nada.
El blog se lanzó hace menos de un mes y la idea es hablar de los temas que me llaman la atención, positiva o negativamente.
Y sobre todo escuchar qué tiene que decir la gente amiga y la gente que no conozco pero lee mis opiniones.
El que escribe sobre temas políticos en mi padre. Ahí sí podes leer "política dura": www.respuestas-politicas.blogspot.com
Muchos saludos!.
JCL

Marcos Belgrano dijo...

¡¡¡Muy bueno, Juanqui!!!, una reflexión profunda y perturbadora, al mismo tiempo.
Todos queremos que nuestros hijos sean felices; pero pareciera que la felicidad pasa por lo material y no por lo afectivo. Desde ya que es mucho más cómodo llenarlos de regalos, viajes, programas, etc., que dedicarles tiempo, comprensión, afecto....
Tal vez, si los padres nos centralizáramos en ser mejores personas todos los días y darles el ejemplo de esa bondad (generosidad, tolerancia, compromiso social, desprendimiento) todo sería mucho más fácil y viviríamos en un mundo mejor.
Fijate que la condición de "buena persona" es el único logro del que todas las personas de este mundo somos capaces más allá de nuestros talentos o dones; no se necesita ser: ni alto, ni inteligente, ni fuerte, ni habilidoso, ni perspicaz, ni lindo, ni visionario, ni resistente....... Para cualquier otra cosa que pretendamos de nuestros hijos, o de nosotros, además del esfuerzo, requeriremos de algún talento, habilidad o característica física especial. Es tan fácil ser buena persona pero, sin embargo, a casi nadie le interesa ni se propone serlo, como prioridad fundamental.
En realidad, no estoy diciendo nada que no hayamos aprendido a través de la educación religiosa que recibimos y que, a diario, pasamos por alto "religiosamente".
Un gran abrazo y gracias por hacernos reflexionar

Juanqui dijo...

Gracias a vos x el comentario!

Federico Rey Lennon dijo...

Juanqui: coincido con tu planteamiento (tengo solo 5 varones). Hace tiempo que trato de sacarles presión y que "vivan" más las pequeñas cosas de la vida. me interesa mucho que desarrollen sus gustos y habilidades personales, más allá de los convencionalismos utilitaristas. Si le gusta pintar que pinte; si le gusta el fútbol que juegue. Después de todo nunca sabremos qué harán ellos en el futuro. Los valores centrales del ser humano siguen siendo los mismos y procuro que no lo olviden. Abrazo, FRL

Juanqui dijo...

Federico:
Gracias x tu comentario!. Y suerte con los "sólo" 5 varones. Guau...
Abrazo!.
JQ

Juan Santillán dijo...

Juanqui, afloja un poco que no tengo tiempo de leer tanto!!. Ya casi no se puede jugar golf de tanto blogg y facebook!!. Mi vision de este tema es que ahora los padres nos ponemos a la altura de nuestros hijos y queremos ser amigos y exigirles como tales compitiendo con ellos. Tal vez deberíamos ser como en nuestra epoca y estar un poco mas distantes, y "dejarlos ser". Que se equivoquen más y sin miedo. Y por favor no compren mas Play Station!! o como se llame!!
Abrazo
Juan

Juanqui dijo...

Juancito:
Gracias x el comentario!. Coincido!!. "Let them be".
Abrazo!.
JQ

Francisco Z. Santillán dijo...

Juanqui, la nota me parece excelente y es lo que trato de hacer con mis hijos. Prefiero que vivan su infancia como lo que son, chicos. El exito y la fortuna será que sean buenas personas, de bien, respestuosos y responsables. Por supuesto que hay que fomentar las buenas costumbres, familia, generosidad, tradición, deportes, lectura y sobre todo compartir. Te adjunto el blog de mi hijo mayor donde escribe cuentos. ahi tiene un enlace. Abrazo
http://franjs.blogspot.com/2008/08/el-adicto-al-nesquick.html

Juanqui dijo...

Gracias Francisco!.
Buenísimo lo del blog de tu hijo. Ahora mismo lo miro (yo era adicto al Nesquick!).
Abrazo,
JQ

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