18 marzo 2009

DEJEN TRANQUILA A INGRID BETANCOURT...

Apenas Ingrid Betancourt (en la foto, con su madre, el día de su liberación)fue rescatada, el 2 de julio del año pasado, la prensa de todo el mundo comenzó a especular con la manera en que había saludado a su marido, Juan Carlos Lecompte.

Se habló de "abrazo acartonado", de "un rápido beso en la mejilla" y se tejieron mil hipótesis diferentes.

Según las distintas historias que circularon por esos días, Ingrid Betancourt pudo haber tenido una relación homosexual con otra prisionera, o una relación homosexual con una guerrillera, o una relación íntima con un guerrillero, o una aventura amorosa con otro prisionero.

Había para todos los gustos.

La mujer había sido secuestrada en febrero del año 2002 y, hasta su liberación, había pasado más de seis años en diferentes campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en plena selva.

Obviamente las especulaciones estaban a la orden del día.

Si bien nunca logró sacarse a la prensa de encima totalmente, Ingrid Betancurt se mudó a París y comenzó a llevar una vida relativamente normal para alguien que busca volver a organizar su vida luego de algo tan traumático como lo que vivió.

Hace algunas semanas, un libro publicado por Marc Gonsalves, Keith Stansell y Tom Howes, tres norteamericanos que estuvieron secuestrados durante la misma época que Betancourt, cuyo título es "Fuera de Cautiverio, sobreviviendo 1.967 días en la selva colombiana", dio cuenta de una supuesta relación que habría surgido durante esos años de cautiverio, entre Betancourt y el ex senador colombiano Luis Eladio Pérez.

Betancourt no hizo comentarios al respecto. Pérez tampoco.

Sin embargo, la vida sentimental de Betancourt mientras estaba secuestrada en la selva, volvió a ser tema de tapas de diarios.

La mujer del ex senador colombiano habló con la prensa, confirmó el romance entre su marido e Ingrid Betancourt, y señaló que está tratando de salvar su matrimonio.

Inmediatamente empezaron a surgir de diferentes fuentes todo tipo de comentarios que buscaban explicar la relación entre Betancourt y Pérez, y que daban hasta detalles del lugar y la forma en que Pérez le había contado del tema a su mujer y a sus hijos, y de las diferentes reacciones de éstos.

Ayer Ingrid Betancourt decidió poner fin a su matrimonio con Juan Carlos Lecompte, de quien vivió separada durante seis años, producto del secuestro, y con quien realmente nunca volvió a reunirse luego de su liberación.

Para ello pidió el divorcio, alegando una "separación de cuerpos de hecho", quizás la definición legal más precisa de lo que les pasó.

Lecompte, quien durante los años de cautiverio de su mujer había conmovido al mundo entero con sus esfuerzos por saber de su paradero, reaccionó como era esperable frente a la presión a la que están sometidos ambos desde que Betancourt fue liberada.

Presentó una contrademanda, argumentando que ella le fue infiel y basando su acusación en el libro de los americanos y los dichos de la mujer de Luis Eladio Pérez.

Antes de dar mi opinión sobre esta situación que es realmente triste, quiero aclarar que Ingrid Betancourt nunca gozó de mis simpatías, esencialmente por sus posiciones políticas durante los años previos a su secuestro, cuando fue legisladora e incluso candidata a la presidencia de su país.

Mi opinión es que ella, su marido, sus hijos y su familia en general, están siendo malamente acosados.

Se trata el tema como si fuera un romance de verano de personajes de la farándula o una nota de la revista española "Hola", cuando en realidad estamos frente a una tragedia que puede cambiar radicalmente la vida del que tiene que pasar por ella.

¿Podemos acusar a esta mujer de haber encontrado quizás afecto en medio de la soledad de su cautiverio en la selva?.

¿Podemos pedirle que nos cuente que hizo de su vida afectiva desde el primero hasta el último día de su secuestro?.

¿No es eso parte de su vida privada?.

Obviamente tampoco podemos pedirle a su marido que reaccione de uno u otro modo.

Para él aplican los mismos criterios.

Seguramente el matrimonio de Ingrid Betancourt y Juan Carlos Lecompte no tenía futuro alguno.

Pero este acoso al que fueron sometidos no les permitió siquiera reflexionar juntos sobre lo que había pasado para, llegado el caso, terminar su relación en paz.

Que lástima...

27 Comentarios / DEJÁ EL TUYO:

Soledad Vignolo Mansur dijo...

que lindo pensas:)

Juanqui dijo...

Gracias!

Ana Cecilia del Río dijo...

He seguido el tema todo el tiempo. A mí tampoco nunca me simpatizó esta persona. Si bien no es correcto el acoso mediático de la privacidad, a mi entender, la mentira o el ocultamiento en alguien que se dice ser tan honesta, valiosa y liberadora de cuerpos y de almas, es una contradicción en sí misma. Ese es el punto; se debe ser coherente en lo que se piensa, dice y hace, porque si no, te irán encima sin lugar a dudas. Además su "liberación" fue tan rara y sospechosa, que ni se pudo creer en su momento. Ella salió a hablar toda pintadita, arreglada, como si no hubiera pasado nada, su documental entrecortado de la liberación, mmm, no se lo creyó nadie. En fin, allá ella y ellos, je, pero cuando se quiere enarbolar un ideal contra viento y marea, hay que estar acorde con esas mismas circunstancias, beso, Yo.

Juanqui dijo...

Ana, gracias x tu comentario.
Coincido con vos en la importancia de la coherencia entre lo que uno dice y hace, particularmente cuando se trata de una figura pública.
Sin embargo el acoso al que está siendo sometida Ingrid Betancourt no se relaciona con posibles inconsistencias entre sus opiniones políticas y lo que hace en su acción política.
La persiguen para saber si tuvo o no un romance en la selva. La persiguen para ver si sale o no sale con alguien. La persiguen para ver si va a divorciarse o no.
De nuevo, no coincido políticamente con ella y posiblemente se puedan encontrar fisuras en sus discursos que la descalifiquen como mujer política.
Pero en lo personal está viviendo un drama. Su familia está viviendo un drama.
Habría que tener un poco de compasión...
Te mando un beso.

Mariano Bronenberg dijo...

Juanqui; no puedo menos que coincidir una vez más con tu punto de vista. Existe una tendencia irrefrenable por parte de cierto periodismo a banalizar un drama como el que afectó a esta señora y a miles de colombianos más, casi todos ellos anónimos. Estando en Colombia pude palpar el verdadero flagelo de los secuestros, que no respeta a ningún segmento de la sociedad. Del mismo modo que figuras políticas, tanto un taxista como un simple campesino son potenciales -o reales- víctimas de las FARC, a veces para canjearlos por fuertes sumas de dinero tanto como por un carro con verduras, otras para retenerlos por tiempo indefinido o incorporarlos compulsivamente a sus filas.

La señora Betancourt decidió dedicarse a la política alcanzando posiciones tan importantes como para candidatearse a la presidencia de su país. Eso la convierte en una personalidad pública lo que, en la lógica mediática, le quita derecho a toda intimidad.

El marido, los hijos y la madre de Ingrid, empeñados en lograr su liberación tuvieron, durante todos esos años, fuerte presencia en los medios.

Ni ella ni sus familiares deberían ser cuestionados por ello, pero todos han sacrificado su privacidad en aras de objetivos legítimos. Hoy la prensa, especialmente la conocida como "del corazón", les está cobrando facturas por "servicios prestados" y aunque en este caso la legitimidad sea altamente cuestionable, es algo así como la consecuencia lógica o efecto no deseado por sus protagonistas de aquella relación anterior.

Gracias, una vez más, por ofrecer este espacio para compartir tus reflexiones que nos permite, además, mechar nuestras propias opiniones.

Juanqui dijo...

Gracias Mariano x tus comentarios!

Claudia Cabili dijo...

Juan Carlos,es un común denominador en la especie humana? que las víctimas pasen a ser"victimarios"?por favor! un poco de consideración por esta mujer que estuvo impedida de una de las cosas mas preciadas que es la Libertad...vivir y dejar vivir.
besito

Juanqui dijo...

Gracias Claudia por tu comentario. Qué bueno que hayas leído la nota!.

Claudia Cabili dijo...

gracias a vos, por permitirnos dejar nuestras humildes opiniones...que no es poco!

Ana Cecilia del Río dijo...

Sí, Juan C, coincido, pasa que nunca le creí a esta mujer, desde el momento de ese engendro de liberación que hicieron, más allá de su vida privada y lo que está pasando ahora, a eso me refería con la coherencia intelectual entre sus dichos y hechos. Creo que si se miente en algo, aunque sea particular, se mentirá en todo. Me recuerda a Bloomberg (salvando las distancias y a manera de ejemplo); yo le creí, me daba paz, compartía su dolor, etc. Ahora cuando nunca desmintió que lo llamaran ingeniero, cuando firmó con ese mismo rótulo sin decir nada, se me desmoronó su imagen, por esa misma razón. Quien no es capaz de decir que no a la mentira, quien la sigue perpetuando en tiempo y espacio, deja de ser creíble en todos sus ámbitos y actos, es mi manera de pensar, beso, Ana C.

Juanqui dijo...

Está claro Ana.
Quizás la única reflexión es que, mentirosos no, a Blumberg le mataron un hijo y a Betancourt le cambiaron la vida de una manera espantosa.
El dolor por eso que les pasó debe despertar solidaridad y simpatía, aún con todos los defectos que puedan tener.
Obviamente es una opinión, pero respeto todas las demás.
Gracias por opinar!.

Ana Cecilia del Río dijo...

El dolor, sin dudas, me despierta solidaridad, que no es lo mismo que simpatía, ya que de esta manera, vendría a ser cómplice, y no me interesa serlo en esos menesteres, beso, Yo.

Gustavo Andrés Drake dijo...

Buen enfoque, Juan. La máquina de picar carne nunca descansa.Supongo que es porque goza de muy buena salud el vínculo carnívoros-medios.

Sandra Mora dijo...

Me encanto la nota!!!!
La verdad que es notable la ligereza de algunas personas en opinar sobre la vida de los demas, lo que demuestra lo poco que miran la propia.
Besitos

Juanqui dijo...

Gracias Gustavo y Sandra x sus comentarios!

Carlos Nougués dijo...

Juancito qué buena esta nota. Que buen criterio, qué sentido común. Qué lección para los periodistas que viven revolviendo la basura ajena.!!!
Felicitaciones me encantó.

Juanqui dijo...

Gracias Carlos!. Me hiciste poner colorado... Jajaja!

Sandra Alvarez Martinez dijo...

AYYYYYYYYY ANA SABES QUE YO SIEMPRE SENTI LO MISMO?!TODO MUY RARO! DESPUES HUBO DENUNCIAS DE LAS OTRAS REHENES...NO SE ALGO MUY RAAAAAAARO! BECHIOS!

Juanqui dijo...

Gracias Sandra x tu comentario!

Lilly dijo...

¿A quién le importa si tuvo un romance, si comió porotos, o prefiere la poesía a la novela? Durante 6 extremadamente largos años está mujer tuvo su vida personal en suspenso, su autodeterminación violada por un grupo de personas que sólo tuvieron gestos violentos con ella, aislada de sus afectos, desarraigada de la vida que conocía... ¡Por supuesto que buscó afecto y confianza! Y tuvo la suerte de encontrarla, al menos parcialmente, en alguien. Los unía la misma angustia y desesperación.

Después de una experiencia como esta, es muy difícil volver a la vida que uno tenía. De hecho es casi imposible. Ella no es la misma que desapareció en 2002.

Está dándose la oportunidad de volver a empezar, de volver a construirse un lugar en este mundo del que estuvo ausente. Probablemente hasta de descubrir quién es la nueva ella y qué rol tendrá en esta etapa.

Ya fue suficientemente violentada. ¿No será hora de que la dejemos en paz?

Juanqui dijo...

Yo creo que si... Gracias Lilly x tu comentario!

Cecilia Codesido dijo...

La verdad me parece que si no volvió a estar con su marido luego de su cautiverio evidentemente su matrimonio no daba para más ahora la prensa realmente toma un caso tan importante de una persona que estuvo secuestrada por tanto tiempo como el de alguien de la farándula: Realmente estoy de acuerdo con vos pero Ingrid Bettancourt me gusta
aaja

Juanqui dijo...

Garcias Ceci!

Paula Ancery dijo...

Bueno, llego un poco tarde, ya fue bastante comentado el tema, así que yo voy a comentar un aspecto “lateral... Leer más”, si puede decirse así, y es que me produce una especie de escalofrío ver que hay gente que no experimenta compasión frente a algo tan terrible como es haberse pasado años secuestrado o secuestrada. Quiero decir, si una situación tan límite y tan fuera de lo común no sirve para abrir ciertos corazones o ablandar ciertas mentes, no entiendo qué sería, entonces, lo que movería a esos corazones a sentir compasión o a esas mentes a ser un poco menos enjuiciadoras y más abiertas.
No sé si me gustaba Ingrid, porque la verdad, no tengo mucha idea de qué hacía antes de ser secuestrada. Pero el secuestro en sí es algo que me merece compasión, como me la merece cualquier víctima. Una víctima de una desgracia es una víctima de una desgracia, tenga la ideología que tenga y haga lo que haga con su vida privada.
Eso pienso yo. Saludos.

Juanqui dijo...

Muchas gracias Paula x tu comentario!. Que bueno tenerte de nuevo leyendo y comentando las notas!. :-)

Paula Ancery dijo...

En general los leo todos, Juanqui, lo que pasa es que no siempre los comento porque no siempre se me ocurren cosas para decir ;-)

Juanqui dijo...

Eso es muy sabio!

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